Este es mi ultimo post. Quiero agradecer a mis tíos de Molino que han decidido viajar a EEUU conmigo.

Jeff Kinney, mi papá, ha reunido todos los papeles que he escrito a lo largo del año para publicarles. ¡Qué bien! Y como le gusta Internet, ha creado un blog. No sabía exactamente cómo funcionaba pero me lo ha enseñado y es muy guay, puedo contar todas mis historias cuando quiero.

Parece que el libro ha ganado algo o ha sido vendido….. bueno, son cosas de adultos. Me voy con los pringados a jugar al baloncesto.

Ahora me toca a viajar, luego volveré con nuevas aventuras.

Greg

Cuando llegué, Fregley estaba en la parte delantera agujerenado una cometa con un palo. Eso me hizo pensar que quizá no había sido una buena idea presentarme allí.

El caso es que Fregley ya me había visto, así que no había posibilidad de volverse atrás.

Me invité a mí mismo a dormir en su casa. Su madre estaba encantada de ver que Fregley tenía «pareja de juegos», definición que a mí no me entusiasmó demasiado.

Fregley y yo subimos a su habitación y quería que jugásemos al Twister, pero yo procuraba mantenerme a distancia todo el tiempo.

Pensé que lo mejor era renunciar a esta idea estúpida y volverme a casa. Pero cada vez que miraba por la ventana, ahí estaban Collin y Rowley, en el jardín de la casa de enfrente.

No quería marcharme, al menos hasta que esos dos entraran en casa. Pero la situación con Fregley se empezó a descontrolar demasiado rápido. Mientras miraba
por la ventana, Fregley había abierto mi bolsa y se había comido mi paquete de gominolas de emergencia.

Resulta que Fregley es uno de esos chicos que no pueden tomar nada que tenga azúcar. Dos minutos más tarde, estaba dando botes como si estuviera poseído.

Empezó a actuar como un psicópata, persiguiéndome por todo el dormitorio. Supuse que quizá esto le haría bajar el nivel de azúcar, pero qué va. Así que me encerré en su cuarto de baño,hasta que se le pasara.

A eso de las 23:30, todo parecía estar tranquilo. Entonces Fregley deslizó una hoja de papel por debajo de la puerta.

Recogí la hoja y leí el siguiente mensaje:

Es lo último que recuerdo, antes de quedarme frito del todo allí mismo.

Cuando desperté, habían pasado algunas horas. Quité el pestillo de la puerta, me asomé y escuché los ronquidos de Fregley, procedentes de su dormitorio.
Aproveché para salir corriendo de allí.

A mis padres no les hizo ninguna gracia que los sacara de la cama a las dos de la madrugada. Pero a esas alturas, ya me traía todo sin cuidado.

Desde el asunto de las lombrices, Rowley se ha estado juntando con Collin Lee todos los días después de clase. Lo que más me fastidia es que se supone que Collin es MI amigo de repuesto.

Lo de estos dos está alcanzado cotas verdaderamente ridículas. Hoy, Collin y Rowley iban uniformados con el mismo par de camisetas. Es que daban ganas de vomitar.

Ayer, a última hora, vi que Rowley y Collin iban subiendo la cuesta juntos. Collin llevaba su bolsa de viaje. Estaba claro que Rowley lo había invitado a dormir a su casa.

Y pensé que todos podíamos jugar a ese juego. La mejor manera de recuperar a Rowley era hacerme con un nuevo amigo de mi propiedad. Pero, por desgracia,la única persona que me vino a la cabeza en ese momento fue Fregley.

Me dirigí a casa de Fregley con mi bolsa de viaje, de modo que Rowley se diera cuenta de que yo también tenía otras posibilidades.

Hoy ha sonado otro aviso por los altavoces. Y para ser sincero, reconozco que tampoco me ha sorprendido tanto.
Y es que, en el fondo, sabía que era cuestión de tiempo que me cazaran por lo de la semana pasada. Cuando he ido al despacho del señor Winsky, éste estaba enfadado de verdad. Me ha dicho que «una fuente anónima» le ha informado de que yo fui el culpable de la persecución con las lombrices. Me ha declarado suspendido de la brigada de voluntarios, con «efecto inmediato».

La verdad es que no hace falta contratar a un detective para saber que la fuente anónima ha sido el mismo Rowley. Aun así, me cuesta trabajo creer que Rowley haya podido traicionarme de esta manera. Mientras estaba recibiendo el broncazo del señor Winsky, pensaba en que tenía que explicarle a mi amigo alguna que otra cosa sobre la lealtad. Hoy mismo han restituido a Rowley en su puesto de voluntario.
Y no sólo eso: LO HAN ASCENDIDO.
Según el señor Winsky, Rowley ha sido «capaz de mantener la dignidad bajo una acusación injusta».

Bueno, después de pasarme la noche pensándomelo y dándole vueltas y más vueltas, llegué a una conclusión. Decidí que, por esta vez, Rowley pagara el pato en nombre de nuestra amistad.
Le dije a Rowley que tanto él como yo podíamos aprender mucho de lo sucedido. Le dije que, por mi parte, ahora ya sabía que debo tener más cuidado con lo que haga delante de la casa de la señora Irvine, y que él también debía tomar nota de algo: andarse con ojo a la hora de prestar su abrigo a alguien.
Para qué engañarse, mi acertado análisis no pareció convencer demasiado a Rowley.
Después del colegio siempre solemos juntarnos, pero aquella tarde Rowley dijo que se iba a su casa a echar una siesta. No lo culpé porque, si yo no hubiera tomado mi taza de chocolate aquella mañana, también me habría hecho falta un descanso.

Cuando llegué a casa, mamá me estaba esperando en la entrada. Entonces me llevó a tomar un helado como premio. Así que este episodio me ha enseñado también que, de cuando en cuando, no es mala idea hacer caso de los consejos maternos.

Era consciente de que debía explicarle al señor Winsky que era yo quien perseguía a los chicos con las lombrices. Pero todavía no me encontraba mentalizado para aclarar la situación. Sabía que, si confesaba, me iba a quedar sin la taza de chocolate de los voluntarios. Y eso es básicamente lo que me ha hecho mantener el pico cerrado.

Esta noche, durante la cena, mamá me notó preocupado. Así que cuando más tarde subí a mi habitación, ella vino detrás para hablar conmigo.

Le dije que me encontraba en una situación difícil y que no sabía qué hacer.

Reconozco que mamá supo llevar muy bien el asunto. No trató de entrometerse ni de averiguar los detalles. Tan sólo me dijo que intentara «hacer lo correcto», porque son las decisiones que tomamos las que nos definen como las personas que somos.

La verdad es que es un consejo magnífico. Pero sigo sin estar seguro de lo que voy a hacer.

El señor Winsky estuvo echándole la bronca a Rowley durante diez minutos y le dijo que, con su actitud, «había deshonrado la insignia de voluntario».

Me parece que conozco los verdaderos motivos de la reprimenda. La semana pasada, Rowley tenía un examen
durante la cuarta clase y fui yo solo a acompañar a los pequeños.

Como esa mañana había llovido, había muchas lombrices en la acera. Entonces decidí divertirme un rato con los chavales.

Pero una señora del barrio vio lo que estaba haciendo y me gritó desde el porche de su casa.

Era la señora Irvine, que es muy amiga de la madre de Rowley. Debió confundirme con Rowley, porque me
había prestado su abrigo. Tampoco era plan pararse a darle explicaciones.

Me había olvidado totalmente del asunto hasta hoy.

En cualquier caso, el señor Winsky le dijo a Rowley que mañana iba a tener que pedir disculpas a los
pequeños y que además quedaba suspendido como voluntario durante una semana.

Hoy juega mi ídolo Cristiano Ronaldo. Tengo una sensación muy rara porque por un lado me encanta como juega, pero no puedo dejar de pensar que por su culpa el Barça quedó eliminado de la liga de campeones.

Igual como son dos equipos ingleses voy a estar del lado de los rojos. Ahh me olvidaba, también juega Tevez, que me parece otro grande.

Aquí un video con los 10 mejores goles de Cristiano.

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