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Cuando llegué, Fregley estaba en la parte delantera agujerenado una cometa con un palo. Eso me hizo pensar que quizá no había sido una buena idea presentarme allí.

El caso es que Fregley ya me había visto, así que no había posibilidad de volverse atrás.

Me invité a mí mismo a dormir en su casa. Su madre estaba encantada de ver que Fregley tenía «pareja de juegos», definición que a mí no me entusiasmó demasiado.

Fregley y yo subimos a su habitación y quería que jugásemos al Twister, pero yo procuraba mantenerme a distancia todo el tiempo.

Pensé que lo mejor era renunciar a esta idea estúpida y volverme a casa. Pero cada vez que miraba por la ventana, ahí estaban Collin y Rowley, en el jardín de la casa de enfrente.

No quería marcharme, al menos hasta que esos dos entraran en casa. Pero la situación con Fregley se empezó a descontrolar demasiado rápido. Mientras miraba
por la ventana, Fregley había abierto mi bolsa y se había comido mi paquete de gominolas de emergencia.

Resulta que Fregley es uno de esos chicos que no pueden tomar nada que tenga azúcar. Dos minutos más tarde, estaba dando botes como si estuviera poseído.

Empezó a actuar como un psicópata, persiguiéndome por todo el dormitorio. Supuse que quizá esto le haría bajar el nivel de azúcar, pero qué va. Así que me encerré en su cuarto de baño,hasta que se le pasara.

A eso de las 23:30, todo parecía estar tranquilo. Entonces Fregley deslizó una hoja de papel por debajo de la puerta.

Recogí la hoja y leí el siguiente mensaje:

Es lo último que recuerdo, antes de quedarme frito del todo allí mismo.

Cuando desperté, habían pasado algunas horas. Quité el pestillo de la puerta, me asomé y escuché los ronquidos de Fregley, procedentes de su dormitorio.
Aproveché para salir corriendo de allí.

A mis padres no les hizo ninguna gracia que los sacara de la cama a las dos de la madrugada. Pero a esas alturas, ya me traía todo sin cuidado.

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Desde el asunto de las lombrices, Rowley se ha estado juntando con Collin Lee todos los días después de clase. Lo que más me fastidia es que se supone que Collin es MI amigo de repuesto.

Lo de estos dos está alcanzado cotas verdaderamente ridículas. Hoy, Collin y Rowley iban uniformados con el mismo par de camisetas. Es que daban ganas de vomitar.

Ayer, a última hora, vi que Rowley y Collin iban subiendo la cuesta juntos. Collin llevaba su bolsa de viaje. Estaba claro que Rowley lo había invitado a dormir a su casa.

Y pensé que todos podíamos jugar a ese juego. La mejor manera de recuperar a Rowley era hacerme con un nuevo amigo de mi propiedad. Pero, por desgracia,la única persona que me vino a la cabeza en ese momento fue Fregley.

Me dirigí a casa de Fregley con mi bolsa de viaje, de modo que Rowley se diera cuenta de que yo también tenía otras posibilidades.

Era consciente de que debía explicarle al señor Winsky que era yo quien perseguía a los chicos con las lombrices. Pero todavía no me encontraba mentalizado para aclarar la situación. Sabía que, si confesaba, me iba a quedar sin la taza de chocolate de los voluntarios. Y eso es básicamente lo que me ha hecho mantener el pico cerrado.

Esta noche, durante la cena, mamá me notó preocupado. Así que cuando más tarde subí a mi habitación, ella vino detrás para hablar conmigo.

Le dije que me encontraba en una situación difícil y que no sabía qué hacer.

Reconozco que mamá supo llevar muy bien el asunto. No trató de entrometerse ni de averiguar los detalles. Tan sólo me dijo que intentara «hacer lo correcto», porque son las decisiones que tomamos las que nos definen como las personas que somos.

La verdad es que es un consejo magnífico. Pero sigo sin estar seguro de lo que voy a hacer.

El señor Winsky estuvo echándole la bronca a Rowley durante diez minutos y le dijo que, con su actitud, «había deshonrado la insignia de voluntario».

Me parece que conozco los verdaderos motivos de la reprimenda. La semana pasada, Rowley tenía un examen
durante la cuarta clase y fui yo solo a acompañar a los pequeños.

Como esa mañana había llovido, había muchas lombrices en la acera. Entonces decidí divertirme un rato con los chavales.

Pero una señora del barrio vio lo que estaba haciendo y me gritó desde el porche de su casa.

Era la señora Irvine, que es muy amiga de la madre de Rowley. Debió confundirme con Rowley, porque me
había prestado su abrigo. Tampoco era plan pararse a darle explicaciones.

Me había olvidado totalmente del asunto hasta hoy.

En cualquier caso, el señor Winsky le dijo a Rowley que mañana iba a tener que pedir disculpas a los
pequeños y que además quedaba suspendido como voluntario durante una semana.

Hoy juega mi ídolo Cristiano Ronaldo. Tengo una sensación muy rara porque por un lado me encanta como juega, pero no puedo dejar de pensar que por su culpa el Barça quedó eliminado de la liga de campeones.

Igual como son dos equipos ingleses voy a estar del lado de los rojos. Ahh me olvidaba, también juega Tevez, que me parece otro grande.

Aquí un video con los 10 mejores goles de Cristiano.

Hoy, cuando Rowley y yo estábamos en la cafetería disfrutando de nuestra taza de chocolate caliente con los demás voluntarios, sonó un aviso por los altavoces.

Rowley se fue a ver al señor Winsky a su despacho. Cuando regresó un cuarto de hora más tarde,
parecía bastante alterado.

Al parecer, una madre había llamado al señor Winsky diciendo que había visto cómo Rowley estaba «aterrorizando» a los pequeños, cuando se suponía que los estaba acompañando de casa al colegio. Y el señor Winsky estaba furioso.

O debería decir: “¿Blog o Bitácora?”
Mi profesora, que ha visto mi blog, me dijo que no debería llamarlo Blog sino Bitácora, porque los señores estudiosos de la Real Academia de la Lengua Española (o algo así) habían estudiado mucho la palabra y habían llegado a la conclusión de aprobar este uso, que es más acorde con nuestro idioma. Yo la verdad no me preocupo mucho por esas cosas, pues si escribo sin muchas faltas de ortografía y todos me entienden y se divierten, no tengo problemas.
Pero la verdad no sé.
Por ahora, seguiré escribiendo en mi blog.

Estuve de viaje con mi familia por Figueres todo el finde y hasta ahora veo el blog. He visto que hay muchos comentarios nuevos, entonces me pongo en la tarea de responderlos. Pongo unas fotos del paseo del finde a Figueres, unas que tomó mi padre y otras mías.
A ver qué tal les parecen.

Hoy, durante los anuncios de la mañana, al fin han dado la noticia que tanto esperaba.

Y EL NUEVO ILUSTRADOR DEL PERIÓDICO ES… ¡GREG HEFFLEY!

Cuando el periódico salió a la hora del almuerzo, todo el mundo lo estaba leyendo.

Me senté en un extremo de la mesa, de modo que pudiera tener espacio suficiente para firmar autógrafos a mis nuevos admiradores. Pero nadie venía a felicitarme por mis viñetas magistrales, y empecé a sospechar que
algo no iba bien.
Cogí un ejemplar del periódico y me fui al cuarto de baño para examinarlo a solas. Cuando vi mi tira cómica, casi me da un infarto.
El señor Ira me dijo que había «editado un poco» mi trabajo y yo había pensado que se refería a erratas, faltas de ortografía y cosas así. Pero es que había hecho una carnicería.
Además, la tira que había echado a perder era una de mis favoritas. En el original, Creighton el Necio está haciendo un examen de matemáticas, y se lo traga accidentalmente. Entonces el profe le echa una buena bronca por idiota.

Tengo claro que no voy a firmar autógrafos ahora ni nunca.

Estas son algunas de las cosas que hacen los otros chicos del instituto, tengo mucha confianza de que el mio será el elejido.