Hoy ha sonado otro aviso por los altavoces. Y para ser sincero, reconozco que tampoco me ha sorprendido tanto.
Y es que, en el fondo, sabía que era cuestión de tiempo que me cazaran por lo de la semana pasada. Cuando he ido al despacho del señor Winsky, éste estaba enfadado de verdad. Me ha dicho que «una fuente anónima» le ha informado de que yo fui el culpable de la persecución con las lombrices. Me ha declarado suspendido de la brigada de voluntarios, con «efecto inmediato».

La verdad es que no hace falta contratar a un detective para saber que la fuente anónima ha sido el mismo Rowley. Aun así, me cuesta trabajo creer que Rowley haya podido traicionarme de esta manera. Mientras estaba recibiendo el broncazo del señor Winsky, pensaba en que tenía que explicarle a mi amigo alguna que otra cosa sobre la lealtad. Hoy mismo han restituido a Rowley en su puesto de voluntario.
Y no sólo eso: LO HAN ASCENDIDO.
Según el señor Winsky, Rowley ha sido «capaz de mantener la dignidad bajo una acusación injusta».