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Hoy, durante los anuncios de la mañana, al fin han dado la noticia que tanto esperaba.

Y EL NUEVO ILUSTRADOR DEL PERIÓDICO ES… ¡GREG HEFFLEY!

Cuando el periódico salió a la hora del almuerzo, todo el mundo lo estaba leyendo.

Me senté en un extremo de la mesa, de modo que pudiera tener espacio suficiente para firmar autógrafos a mis nuevos admiradores. Pero nadie venía a felicitarme por mis viñetas magistrales, y empecé a sospechar que
algo no iba bien.
Cogí un ejemplar del periódico y me fui al cuarto de baño para examinarlo a solas. Cuando vi mi tira cómica, casi me da un infarto.
El señor Ira me dijo que había «editado un poco» mi trabajo y yo había pensado que se refería a erratas, faltas de ortografía y cosas así. Pero es que había hecho una carnicería.
Además, la tira que había echado a perder era una de mis favoritas. En el original, Creighton el Necio está haciendo un examen de matemáticas, y se lo traga accidentalmente. Entonces el profe le echa una buena bronca por idiota.

Tengo claro que no voy a firmar autógrafos ahora ni nunca.

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Otra de las tiras se titulaba «Los profes atontados» y su autor era un chico llamado Bill Tritt. Bill siempre está castigado, así que supongo que se la tiene jurada a todos los profesores del colegio, incluido el señor Ira.

Por lo tanto, tampoco creo que la tira cómica de Bill tenga muchas posibilidades.

Cuando llegué hoy, llevé mis tiras cómicas al despacho del señor Ira, que es el profesor que se encarga de dirigir el periódico.

El problema fue que, al ir a entregarlas, vi que había un montón de ilustraciones de otros chicos que también aspiraban al puesto.

La mayoría eran muy malas, así que la competencia no me preocupó demasiado.

Una de las tiras se titulaba «Los profes atontados» y su autor era un chico llamado Bill Tritt.

Bill siempre está castigado, así que supongo que se la tiene jurada a todos los profesores del colegio, incluido el señor Ira.

Por lo tanto, tampoco creo que la tira cómica de Bill tenga muchas posibilidades.

Lo cierto es que había un par de tiras cómicas bastante buenas en el montón. Pero las escondí, debajo de todo, en la bandeja de asuntos pendientes que tenía el señor
Ira en su mesa.

Con un poco de suerte, no van a salir por lo menos hasta que yo haya llegado al bachillerato.

Después de que Rowley se marchara ayer, pude trabajar a gusto en varias tiras cómicas. Me inventé un personaje llamado Creighton el Necio, que me salió muy bien.

Estaba inspirado y me parece que hice más de veinte tiras.

Lo mejor de las tiras cómicas de Creighton el Necio es que con tanto idiota en el instituto, NUNCA me va a faltar material.

Para las dos primeras tiras, yo me encargué de escribir el texto y también de dibujar a los personajes.

Rowley trazó las viñetas alrededor de los dibujos.

Rowley empezó a quejarse de que no le dejaba hacer nada, así que le permití escribir los textos de algunas tiras.

Pero, para ser sincero, la calidad de nuestro trabajo sufrió un bajón cuando Rowley empezó a hacer de guionista.
En un momento dado, me harté de los ¡Gajes del oficio! y le dejé a Rowley que lo hiciera él.

Y aunque resulte difícil creerlo, Rowley como dibujante era todavía peor que escribiendo los textos.

Le dije a Rowley que lo mejor era probar con algunas ideas nuevas, pero él quería seguir con los ¡Gajes del oficio! Así que recogió sus dibujos y se fue a casa,
cosa que me pareció bien. De todas maneras, no me gustaba la idea de asociarme con alguien que dibujaba a los personajes sin narices .

Los diseños de Rowley

La tira cómica «Gajes del oficio» me trae por la calle de la amargura. Rowley se está llevando todos los méritos de unas viñetas que creamos los dos en equipo. Consideré que al menos debería citar mi nombre como coautor.

Así que, después de clase, fui a buscarle y le pregunté qué pensaba hacer al respecto. Pero Rowley dijo que «Gajes del oficio» había sido una idea totalmente SUYA y que yo no había tenido nada que ver.

Supongo que discutíamos en voz muy alta, porque a nuestro alrededor se fue congregando un montón de gente.