Hoy, cuando Rowley y yo estábamos en la cafetería disfrutando de nuestra taza de chocolate caliente con los demás voluntarios, sonó un aviso por los altavoces.

Rowley se fue a ver al señor Winsky a su despacho. Cuando regresó un cuarto de hora más tarde,
parecía bastante alterado.

Al parecer, una madre había llamado al señor Winsky diciendo que había visto cómo Rowley estaba «aterrorizando» a los pequeños, cuando se suponía que los estaba acompañando de casa al colegio. Y el señor Winsky estaba furioso.