Para las dos primeras tiras, yo me encargué de escribir el texto y también de dibujar a los personajes.

Rowley trazó las viñetas alrededor de los dibujos.

Rowley empezó a quejarse de que no le dejaba hacer nada, así que le permití escribir los textos de algunas tiras.

Pero, para ser sincero, la calidad de nuestro trabajo sufrió un bajón cuando Rowley empezó a hacer de guionista.
En un momento dado, me harté de los ¡Gajes del oficio! y le dejé a Rowley que lo hiciera él.

Y aunque resulte difícil creerlo, Rowley como dibujante era todavía peor que escribiendo los textos.

Le dije a Rowley que lo mejor era probar con algunas ideas nuevas, pero él quería seguir con los ¡Gajes del oficio! Así que recogió sus dibujos y se fue a casa,
cosa que me pareció bien. De todas maneras, no me gustaba la idea de asociarme con alguien que dibujaba a los personajes sin narices .

Los diseños de Rowley