Rowley y yo decidimos unirnos para crear una tira cómica entre los dos. Así que hoy, después de clase, fuimos a mi casa y nos pusimos a trabajar.
Desarrollamos en un plis-plas un puñado de personajes. Pero ésa era la parte fácil. Cuando intentamos inventar varios chistes fue como darnos de narices contra un muro. Al final, se me ocurrió una buena solución. La idea era hacer una tira que siempre terminara con la frase «¡Gajes del oficio!».

Así no teníamos que rompernos la cabeza pensando en chistes ingeniosos y podíamos concentrarnos en los dibujos.