Algún día seré famoso, pero por el momento tengo que aguantar aquí, en el instituto, en compañía de un puñado de cretinos.

Quiero dejar constancia de una cosa: opino que el instituto es la cosa más estúpida que jamás se haya inventado. Tienes chicos como yo, que todavía no hemos pegado el estirón, mezclados con todos estos gorilas que ya se afeitan dos veces al día.